La carta final del Códice me dejó sin aliento. Reflejó con una precisión profunda los movimientos que marcaron mi año: las pérdidas, las transformaciones, las lecciones y también la fortaleza que encontré en medio de todo. Nombró incluso esas sombras que rara vez alguien ve, especialmente cuando mi entrega al servicio se vuelve territorio para que otros crucen límites.
Este Códice llegó como guía y bálsamo. Me ayuda a cerrar el año con conciencia y a preparar el camino del 2026 con claridad real.
Lo recibo con gratitud y bendición.
Nunca había yo encontrado una herramienta tan precisa. Gracias, gracias, gracias, gracias.




