MAPAS DE LUZ

Sobre el Valor de los Códices

Lo que no se ve, pero lo sostiene todo

Reflexión sobre el valor real de los Códices del Sistema Mapas de Luz

En el corazón de cada Códice hay una verdad silenciosa:
nada de lo que se revela es inventado.
La información ya está escrita en el cielo, en la vibración de tu nombre,
en el mapa invisible que tu alma eligió antes de encarnar.
Pero como ocurre con las estrellas durante el día,
su luz está… aunque no podamos verla a simple vista.
Los Mapas de Luz hacen visible lo invisible.

Recopilan datos exactos, sí —como lo hacen los astrólogos cuando usan software para levantar una carta natal—
pero su verdadero valor no está en los números, ni en las coordenadas.
Está en la fórmula con la que se tejen, en la danza ancestral entre sistemas sagrados,
y en los años de pulido, experiencia y observación espiritual que nos han llevado a encontrar
una manera viva, clara y ceremonial de presentar lo esencial.

No ofrecemos fragmentos.

Ofrecemos estructura, digestión y sentido.

Porque sabemos que demasiada información también puede abrumar,
y el propósito no es agotar al alma, sino recordarle su centro.

Inversión y Valor Ceremonial

¿Y si volvieras a usar esta guía como lo hacían los antiguos?

Si recordaras tu mapa, evitarías muchos de los errores que duelen:
las sociedades que no fluyen, los vínculos que lastiman, los caminos que confunden.
Te ahorrarías frustraciones, enfermedades, decisiones erradas y tiempo perdido.
No es una promesa mágica.
Es lo que ya sabían las grandes civilizaciones:
Que los cirujanos no operaban cuando la luna favorecía las hemorragias
Que las guerras se decidían según la energía de los astros
Que las cosechas se sembraban en los ciclos propicios
Que la vida misma se organizaba en diálogo con el cielo
Hoy, hemos olvidado cómo leer esos signos.
Pero el alma recuerda.
Y por eso, los Mapas de Luz son recordatorio no predicción.
Son ceremonia escrita.

Una nota desde el corazón para quienes preguntan por el precio

Querida alma,
Sabemos que cuando se habla de lo espiritual, lo ancestral o lo simbólico, muchas veces se espera que todo sea gratuito o inmedible.
Y lo comprendemos: el alma no tiene precio.
Pero canalizar un códice no es un acto automático.
No usamos plantillas, no copiamos reportes ni dejamos que las máquinas hagan el trabajo.
Cada códice es una ofrenda viva, canalizada en silencio, con tiempo, oración y presencia.

¿Qué incluye tu inversión?

En tiempos antiguos, el valor de algo no se medía en monedas, sino en relación, reciprocidad y significado. Se intercambiaban semillas, fuego, medicina, cantos o silencio… y todo tenía un peso espiritual. Hoy, aunque usamos dinero, el acto profundo sigue siendo el mismo: ofrecer algo de uno para recibir algo que transforma.

Los abuelos wixaritari nos recuerdan que el dinero también tiene raíz sagrada: viene de la Tierra, nace del movimiento del sol sobre los campos, está entrelazado con la energía de la vida, con la productividad y con el sentido del alma.

Pero la mente occidental, tan acostumbrada a calcular sin sentir, ha olvidado esto. Confunde el valor con el precio, y olvida que lo verdaderamente valioso no tiene etiqueta, pero sí requiere tiempo, presencia y camino.

Un Códice del sistema Mapas de Luz no es un archivo más: es una lectura viva, tejida con devoción, una ceremonia escrita que puede abrir un antes y un después. Incluye tu carta natal completa, tu diseño humano, la numerología de Ailexin y tu número Kua, entrelazados con respeto, sin fórmulas prefabricadas. Son entre 25 y 35 páginas canalizadas en silencio, con la base descriptiva de un símbolo visual único, rituales de activación y una narrativa que te habla al alma, no al ego.

Cada códice toma entre 8 y 15 horas de trabajo ceremonial real, sin contar el tiempo de reposo, digestión y visión que también forma parte. No es un producto. Es un mapa espiritual entregado con reverencia. Aun así, si deseas compararlo: una sola consulta médica, psicológica o energética suele costar lo mismo —y rara vez te entrega una visión integral de quién eres, por qué estás aquí, y cómo florecer desde lo que ya vives.

Abanico de Códices

¿Estás lista(o) para recordar?

¿Para dejar de escuchar solo a esa vocecita lógica que lo cuestiona todo,
y empezar a sentir con la fuerza de tu corazón lo que ya sabe?

Tu alma no te habla con palabras.

Te susurra con señales, con silencios, con certezas que no vienen de la mente.

Los códices revelan.
Son memoria viva.

Si sientes el llamado, es porque algo en ti ya sabe.

¿Estás lista(o) para volver al centro?
Para recordar tu vibración original,
tu diseño sagrado,
tu camino encarnado…

Entonces:
Pide tu Códice ahora.
La puerta está abierta.

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